Que tu alimento sea tu medicina

La investigación moderna apunta en el sentido de que nuestra alimentación influye en nuestra salud, tal como los médicos de la antigüedad ya pensaban. Enfermedades articulares o psiquiátricas, aparentemente no relacionadas con el aparato digestivo hoy se empiezan a conectar con la alimentación, a través de los vínculos alimentación-inflamación-sistema inmunológico-sistema nervioso. Un ejemplo: ¿Sólo evitando el gluten (trigo, cebada, centeno) de la alimentación, puede mejorar un dolor de espalda?. En muchos casos sí.

Otros alimentos como la leche también han sido vinculados a numerosos desarreglos. Este alimento, perfecto para el crecimiento del ternero, puede ser la causa de las molestias digestivas de un amplio porcentaje de nuestra población, debido a que contiene lactosa, un disacárido que para ser digerido necesita de una enzima cuya actividad se reduce con la edad: la lactasa. Otra parte de la leche, la proteína (caseína, lactoalbúmina) ha sido relacionada con reacciones alérgicas y podría justificar la evolución de un lactante con dermatitis atópica hacia el asma bronquial.

Cuando nacemos, recibimos con la leche materna, una primera flora saprofita, lactobacilos, que se irán modificando a medida que lo haga el estilo de nuestra alimentación, para dar lugar a un perfil de flora intestinal que constituirá un marcador identificativo, una especie de “huella dactilar”, que permanecerá el resto de nuestros días. El perfil de esta flora y su manera de relacionarse con nosotros es un campo abierto de investigación.

Tenemos tantas bacterias en nuestro intestino como células en nuestro cuerpo. La flora intestinal ha sido vinculada al desarrollo de numerosas enfermedades y, los complementos a base de probióticos (bacterias beneficiosas para el equilibrio del ecosistema intestinal) y prebióticos, son protagonistas de la actualidad en cada vez mayor número de tratamientos.

Lo que la teoría de la 1ª Medicina pretende, es el tratamiento de diversos trastornos según el principio hipocrático

“Que tu alimento sea tu medicina”. Se basa en una recopilación sobre cómo determinados tipos de alimentos influyen en el buen estado y funcionamiento del aparato digestivo y esto a su vez es determinante para la prevención y el tratamiento de numerosas enfermedades. La finalidad es la de aconsejar un efectivo régimen alimenticio y la suplementación con sustancias específicas que permiten prevenir la aparición de enfermedades y mejorar el tratamiento de patologías crónicas. Como toda teoría, se podrá estar de acuerdo con ella o no, pero lo que sí os podemos garantizar es que si se lleva a cabo con regularidad, el organismo va a experimentar un cambio muy beneficioso que mejorará espectacularmente vuestra calidad de vida. Los resultados obtenidos con esta metodología han demostrado su eficacia a lo largo de muchos años en los ensayos realizados por doctores como Kousmine y Seignalet, entre otros.

RECOMENDACIONES BÁSICAS de ALIMENTACIÓN

LIMITAR O SUPRIMIR:

  • Precocinados, congelados, conservas.
  • Azúcar blanco refinado.
  • Zumos envasados, excitantes, alcohol.
  • Harina blanca, pan blanco.
  • Sal yodada.
  • Agua del grifo.
  • Leche de vaca, derivados lácteos.
  • Frituras y largas elaboraciones.

SUSTITUIR POR:

  • Productos frescos y cocinados en casa.
  • Azúcar integral de caña, miel, stevia.
  • Zumos naturales, sucedáneos del café, té verde.
  • Harina integral, pan integral.
  • Sal marina, gomasio, algas, tamari.
  • Agua mineral o filtrada.
  • Bebidas vegetales, derivados vegetales.
  • Cocinar al vapor o a la plancha.

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